Cómo desdramatizar los conflictos personales - Curso Coaching Madrid

Cómo desdramatizar los conflictos personales

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Cómo desdramatizar los conflictos personales

La mente puede agravar un conflicto cuando dramatiza una situación o por el contrario, puede quitarle hierro al asunto a través del sentido del humor. Podemos perder una cantidad de energía enorme cuando quedamos encerrados a nivel mental en el pensamiento negativo. ¿Cómo desdramatizar tus problemas?

1. En primer lugar, aunque te parezca imposible, se puede aprender a pensar de forma diferente y afrontar la vida con una actitud más constructiva. Por tanto, el primer paso para cumplir el objetivo es creer que se puede.

2. Analiza qué creencias irracionales se esconden detrás del hábito de dramatizar los problemas. Revisa esas creencias y anótalas en una libreta para tomar conciencia.

3. Quejarte por algo es tan fácil y cómodo, que los humanos pronto nos dejamos llevar por la inercia de quejarnos por todo cuando entramos en la rueda de la protesta. Por ello, toma conciencia de que quieres recorrer el camino inverso para empezar a fijarte en lo positivo que tiene tu vida y para plantear soluciones en vez de quejas.

4. La queja empeora las relaciones personales porque detrás de la queja se esconde el deseo de que otra persona sea diferente. Por ello, demuestra a tu pareja y a tus amigos que les quieres tal y como son. En vez de quejarte, aprende a expresar tus necesidades.

5. Existen películas que son muy divertidas y muy útiles para desdramatizar los problemas por la huella positiva que dejan en el espectador. Ejecutivo agresivo, Pagafantas y Bienvenidos al norte son tres buenas propuestas para animarte el día.

6. La queja es tóxica en sí misma, es decir, es una descarga de energía negativa que envías a tu organismo de forma directa y produce cansancio, insatisfacción, infelicidad y tristeza. En cambio, cuando te envías pensamientos positivos, tu cuerpo y tu mente se llenan de una armonía especial. Apuesta por ser asertivo.

7. Deja de lado el inconformismo y apuesta por el trabajo de alcanzar tus metas pero valorando el proceso. No esperes a ser feliz a cuando hayas cumplido un sueño porque si no lo eres desde ya mismo, entonces, tampoco te sentirás bien al haber abrazado ese logro.

Foto – Libertad Digital