¿Por qué la gente miente? - Curso Coaching Madrid

¿Por qué la gente miente?

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¿Por qué la gente miente?

 

Existen razones obvias, y otras no tanto. Una pregunta tan simple debería venir con una respuesta simple, pero por desgracia, no es así. Sin embargo, hay indicios de que la mayoría de nosotros compartimos los mismos motivos para decir mentiras. Paul Ekman a lo largo de sus investigaciones nos muestra algunas de ellas, la más usuales, que podemos encontrar detrás de cada mentira.

 

Evitar el castigo

“¿De verdad que iba tan rápido?” pregunta el conductor al agente de policía. «No me ha llegado el email con la fecha de la reunión» afirma el trabajador que evita ir a una reunión comprometida. «Había mucho atasco» o “no pasó el autobús”, dice el que llega tarde al trabajo o a casa. Evitar la sanción o el castigo es la razón más frecuente por la que las personas mentimos, independientemente de la edad, ya seamos niños, adolescentes o adultos.

 

Obtener un beneficio

Falsear la realidad para obtener un beneficio que de otro modo no hubiésemos obtenido, es otro motivo bastante común que nos lleva a mentir. Un buen ejemplo de este motivo es cuando se falsifica el currículum para conseguir mejor trabajo.

 

Ganar admiración

Relacionado con lo anterior podrían estar las mentiras que se dicen para ganar la admiración de otros. Presumir de algo falso es común en niños, algunos adolescentes e incluso adultos. Son las mentiras que se dicen para mejorar una historia, por ejemplo. Si se descubren, dañan la reputación, pero no mucho más que eso.

Por cierto, que sea común y con pocas consecuencias no significa que se justifique como válido; y cuidado, algunas pueden convertirse en un delito, como es el afirmar falsamente haber ganado dinero en inversiones anteriores.

 

Proteger a alguien de un daño

Proteger a otra persona del daño es la siguiente razón por la que las personas mentimos. No quieres que tu amigo, tu compañero de trabajo, tu hermano, tu cónyuge, cualquiera que te importe, sean castigados, incluso si no estás de acuerdo con lo que han hecho. Sin embargo, no es seguro que la sociedad apruebe estas mentiras. Cuando alguien se niega a testificar contra un compañero que sabe que ha infringido la norma, muchos respetarán sus motivos, y otros se posicionarán en todo lo contrario, pudiendo ser héroe o chivato.

 

Autoprotección

Protegerse incluso cuando no hemos infringido ninguna regla es otro motivo. El niño que está solo en casa y que le dice al extraño que llama a la puerta «mi padre está durmiendo vuelva más tarde», no ha cometido ninguna fechoría; es una mentira de autoprotección.

 

Evitar la vergüenza

Evitar quedar en ridículo sigue siendo otro motivo para mentir. ¿Cuántas veces nos hemos inventado una mentira para no bailar o cantar o no hablar en público? No tememos el castigo, sino el fracaso y la vergüenza.

 

Mantener la privacidad

Mantener la privacidad, sin afirmar ese derecho, es otra razón por la que la gente puede mentir. Ante una pregunta que nos puede resultar indiscreta o incómoda, en vez de contestar con asertividad “preferiría no contestar a eso” o “es una cuestión privada”, nos inventamos una excusa, o cualquier mentira para salir del paso.

 

¡La emoción de todo!

Algunas personas mienten por la pura emoción de salirse con la suya, poniendo a prueba su poder y capacidad de engaño. Y aunque muchos niños en algún momento mentirán a sus padres simplemente para ver si pueden hacerlo, sin embargo, algunas personas lo hacen todo el tiempo disfrutando del poder que obtienen en el control de la información.

 

Ser cortés

Luego están los engaños a los que se acude por cortesía, las llamamos mentirijillas o mentiras piadosas. «Muchas gracias por la fiesta, ha sido maravillosa» o «ese color realmente te sienta bien». Para Paul Ekman, ni siquiera entrarían dentro de las categorías de mentira, puesto que el destinatario de la mentira implícitamente sabe que puede no ser verdad. Es el mismo caso que los jugadores de póquer, los actores interpretando o una venta en un bazar donde el precio está hinchado. Existe en todos estos casos un preaviso tácito, una notificación no escrita, de que pueden estar mintiéndote. En otro momento, hablaré de tipos de mentiras, que no es lo mismo que motivos para mentir.

¿Por qué son importantes los motivos que nos llevan a mentir? Porque forma parte de entender cómo detectar mentiras.

Extracto de «Cómo detectar mentiras» de Paul Ekman

Escrito por Zara Beltrán (formadora oficial de Paul Ekman International en Darte Human and Business School)

Ilustraciones: Juan Ignacio Beltrán